La pregunta más frecuente que hemos tenido cuando hemos explicado nuestro proyecto a familiares y amigos es sobre el porqué. Normalmente se trata de saber porque motivo queremos empezar a criar insectos para el consumo humano y animal. Para nosotros se trata sólo de un primer paso hacia un mundo mejor, hacia una sociedad mas avanzada y un planeta más limpio.

Llevamos tiempo estudiando y analizando la dualidad entre avance económico y degradación de nuestro ecosistema. Frente a esta situación aparecen varias respuestas y posturas. Igual podemos pecar de optimistas, pero creemos firmemente que nuestro desarrollo no va ligado a la destrucción del planeta. Sabemos que hoy en día no existe una bala de plata para erradicar la contaminación y preservar el progreso. Sin embargo, la suma de varias iniciativas si puede significar un cambio de trayectoria. En estos momentos, hemos identificado 5 focos de actuación que pueden tener un impacto suficientemente importante:
Nuestro objetivo a largo plazo es crear un colectivo suficientemente amplio para poder incidir en estos diferentes ámbitos. Sabemos que muchas mejoras se pueden solapar e interactuar entre ellas para conseguir un mejor resultado. Queremos empezar enfocándonos en este primer punto sin perder de vista los cuatro siguientes.
En términos de emisiones de CO2, la industria ganadera contamina más que los coches. También emite grandes cantidades de metano, aun más dañino para nuestro ecosistema. Es una industria intensiva en el consumo de agua y que, además, contamina el suelo y fuentes de agua luego destinadas para el consumo humano. Por otra parte, las malas prácticas en cuanto a higiene y alimentación son responsables de muchas de las epidemias que han afectado a nuestra sociedad. Hemos tenido ya vacas locas, gripe aviar y gripe porcina a pesar de la cantidad de antibióticos y hormonas que se les suministran. Todo esto sin entrar al tema del bienestar animal.
Hoy en día, ya hay cerca de dos mil millones de personas que consumen insectos en su dieta, especialmente en países asiáticos o en regiones de américa. En Estados Unidos actualmente hay actores y deportistas de élite que los incluyen fuente de proteínas. Entre ellos se encuentran Nicole Kidman o el jugador de la NBA y de la selección española Serge Ibaka. No es de extrañar ya que, aparte de ser un alimento altamente nutritivo, tiene un gran sabor y es mucho mas respetuoso con el medio ambiente.
Algunos de los beneficios de los insectos como fuente de proteína frente al ganado son:
Frente a todas estas situaciones, el cultivo de insectos para el consumo humano y animal se presenta como una gran alternativa para preservar la calidad de nuestro aire y de nuestro ecosistema. Hoy en día, con el crecimiento de la población y el desarrollo de nuevas economías, el consumo diario de proteína de origen animal pasa de ser peligroso para nuestra salud en cuanto es peligroso para nuestro planeta y el aire que respiramos.
Por todas estas razones, buscamos ofrecer una alternativa sostenible a las necesidades proteicas de nuestra sociedad. Nuestro primer objetivo es la creación de una granja de insectos basada en los cinco pilares de actuación que hemos identificado. Para ello pretendemos seguir las siguientes pautas:
Sabemos que, aunque la necesidad de cambio sea inminente, el salto cultural es grande. Por ello queremos destinar nuestra producción a diferentes categorías de productos. Por una parte, produciremos proteína natural en polvo a base de insectos. Esto servirá para abastecer industrias de pienso de animales, comida y snacks saludables para mascotas. Queremos también producir otra pasta natural de proteína destinada a productos para consumo humano enfocados en la nutrición deportiva y la lucha contra la desnutrición. Aprovecharemos los avances y conocimientos que pudramos adquirir en nuestra granja para replicarlos cerca de focos de desnutrición y poder colaborar en la lucha contra el hambre. Finalmente, queremos también producir un snack gourmet para el consumo humano para satisfacer a aquellas personas mas aventureras y empezar a trabajar en el salto cultural.